Capitulo 99
un terreno adecuado para la agricultura.”
“¿Y cómo lo haremos?” preguntó Meisa, aún asombrada por la magnitud de la pared de tierra.
“Primero, necesitamos crear un sistema de drenaje. Si desviamos el flujo del río hacia un canal que construyamos, podremos controlar el nivel del agua en esta área,” explicó Turan mientras observaba el terreno.
“Eso suena complicado,” dijo Solif, frunciendo el ceño. “¿Tienes un plan en mente?”
“Sí, pero requerirá un esfuerzo conjunto. Necesitamos trabajar en equipo para excavar el canal y asegurarnos de que el agua fluya correctamente. Además, deberíamos usar magia para acelerar el proceso,” respondió Turan.
“Entendido. Entonces, ¿quién se encargará de qué?” preguntó Meisa, lista para contribuir.
“Yo puedo encargarme de la manipulación de la tierra. Solif, tú puedes ayudarme a excavar, y Meisa, puedes usar tu magia para mantener el agua alejada mientras trabajamos,” sugirió Turan.
“¡Perfecto! ¡Vamos a hacerlo!” exclamó Meisa, llena de energía.
Con un nuevo sentido de propósito, el trío se puso a trabajar. Turan comenzó a canalizar su magia, utilizando su habilidad de la sangre del Guardián de la Tierra para moldear el terreno a su voluntad. Solif, con su experiencia como caballero, utilizó su fuerza para excavar y mover la tierra, mientras que Meisa, concentrándose, mantuvo el agua a raya con su magia.
A medida que avanzaban, el canal comenzó a tomar forma. La tierra se movía y se moldeaba bajo el control de Turan, y el agua del río empezaba a fluir hacia el nuevo canal que habían creado.
“¡Lo estamos logrando!” gritó Solif, emocionado al ver cómo el agua se alejaba del área que necesitaban desarrollar.
“Sí, pero no podemos detenernos aquí. Necesitamos asegurarnos de que el canal sea lo suficientemente profundo y ancho para manejar el flujo de agua,” advirtió Turan, manteniendo su enfoque.
Después de horas de arduo trabajo, finalmente lograron completar el canal. El agua ahora fluía libremente, alejándose del área que necesitaban desarrollar.
“¡Lo hicimos!” exclamó Meisa, sonriendo de oreja a oreja.
“Sí, pero esto es solo el primer paso. Ahora debemos compactar el suelo y prepararlo para la siembra,” dijo Turan, sintiéndose satisfecho pero consciente de que aún quedaba mucho por hacer.
A medida que el sol comenzaba a ponerse, el trío se tomó un momento para descansar y admirar su trabajo. La pared de tierra se erguía orgullosa, y el canal funcionaba como un testimonio de su esfuerzo conjunto.
“Esto es solo el comienzo de un gran proyecto,” reflexionó Turan, mirando hacia el horizonte. “Si continuamos así, podremos transformar esta tierra en un lugar fértil.”
“Estoy emocionada por lo que vendrá,” dijo Meisa, llena de optimismo.
“Y yo también. Pero primero, debemos asegurarnos de que el trabajo continúe sin interrupciones,” agregó Solif, listo para seguir adelante.
Con renovada determinación, el grupo se preparó para enfrentar los desafíos que vendrían, sabiendo que juntos podrían lograr lo que parecía imposible.